Mi respuesta es que no. En primer lugar porque sería un anacronismo. Tenemos que tener claro que provenimos de una civilización que dentro del camino del progreso abandonó la teocracia por el sistema democrático. Es decir, en esta progresión pasamos de la etapa anterior al Renacimiento donde la legitimación religiosa es el núcleo de la sociedad, vivíamos en un estado teocrático, al Renacimiento. En este ciclo ya no es Dios sino el hombre el centro del universo. Finalmente la Revolución francesa con el movimiento de la ilustración nos hace entrar en lo que hasta hoy consideramos como centro de las sociedades actuales: la razón. La razón elimina por completo la "impunidad" de las leyes divinas. Toda afirmación debe ser argumentada dentro de los cauces de la racionalidad.
Por tanto, la teocracia y los estados confesionales quedan superados por las teorías sociopolíticas de la ilustración.
Como decía uno de los líderes más sabios que ha dado el siglo XX, la religión puede ser buena como consuelo para quien necesite creer. Los problemas vienen cuando se pervierte el sentido espiritual y se quiere imponer como colectivo algo que sólo es posible, por su propia naturaleza, que emane de manera individual. No habría que perder de vista que los fines de las religiones en su persecución del poder, no es sino la consecución de unos objetivos económicos que distan un abismo de lo que debería ser su preocupación del cultivo del espíritu. Religión y poder político en la misma frase es una contradicción si existe una buena intencionalidad en el objetivo.
6 comentarios:
Hola!
I´m sorry for asking for info here, but I was not able to find an e-mail to contact you... I would love to take part of the "Curso Online sobre Simone de Beauvoir". Que devo hacer?
Danielle, desde Brasil.
Boas noites Danielle,
You can send an e-mail to this direction: beauvoirtorrejon@yahoo.es
Un saludo from Spain.
Muchas gracias!
Danielle te escribimos al correo.
Jejeje, boas noites guapetón, que dominio de todas y cada una de las lenguas, un fenómeno.
¡laicismo!
Chica, que se pone uno a parlare un poco de allí y otro tanto de allá, y termina que yo qué se con yo que sé donde. Un cachondeo vamos.
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