
La primera, la solución A, la hemos llamado "Traslado de ganado" (léase ganao). Consiste en ignorar completamente la situación personal de la persona prostituida, potenciar la inseguridad a la que ya se encuentran sometidas y trasladarlas cual ganado a otro punto inóspito a las afueras de la ciudad donde no estén a la vista de los ciudadanos de bien, que luego irán a visitarlas. Vamos lo que viene siendo no un tratamiento de persona, sino de ganado.
La segunda solución; la B, la hemos llamado"el estigma" es el acoso a la persona prostituida. El modus operandi es utilizar a la policía para hostigar a las mujeres poniendoles multa, por tirar un cigarro en el suelo, por pasear, por no contestar correctamente una pregunta o simplemente por respirar.
Tras todo esto, una empieza a ser consciente, como las víctimas de una situación terminan siendo estigmatizadas y excluidas por la sociedad. No hay más que examinar superficialmente la terminología, ellas son, en el mejor de los casos prostitutas, y ellos clientes. Nadie se escandaliza en Granada cuando se habla de trasladar a seres humanos a sitios lejos de la honorable vista de ciudadanas/os que mientras las cosas no pasen delante de sus ojos ni a ellos/as poco les importa. Y yo me pregunto, ¿por qué la policia no acosa a quienes generan la demanda?, ellos no son víctimas de nada, nadie les obliga, nadie les trafica y no sufren secuelas por sus acciones. Es más, ¿para cuándo un traslado de puteros?.
3 comentarios:
Realmente hay personas que aunque estén tiempo separadas o sin tener comunicación entre ellas, de alguna manera uno sabe que siguen ahí, en algún lado. Y también sabemos como hacerlas participar y tocar esa cosita que todos/as tenemos y que llamamos “fibra”. Voluntad sabía y conoce que con temas como este la “fibra” de El Duende iba a ser tocada, y que de una manera u otra El Duende aparecería y se manifestaría. Y así ha sido!!
Y es que estos temas nos levantan las carnes, como diría mi madre. Por eso El Duende no deja de sentir náuseas ante decisiones de este y otro tipo. Y es que la cotidianeidad de la prostitución nos ha hecho olvidar lo indignante que resulta que a un ser humano se le pueda usar. Porque no olvidemos que NO existe libertad para decidir, sobretodo cuando la necesidad apremia y por circunstancias económicas, sociales o personales las personas se ven abocadas a la prostitución. No existe consentimiento real, existe necesidad. Y mientras que no veamos más allá que un ocultar y trasladar a estas mujeres cual ganado, estaremos pisando y humillando no solo a estas mujeres, no solo a todas las mujeres, si no a toda una sociedad entera. Porque no olvidemos en ningún momento que, ante todo, estamos hablando de seres humanos como cualquiera de nosotros/as.
Viendo la última o mejor dicho, penúltima tertulia del Parnasillo, no esperabamos menos...Abrazos.
Interesante Expediente X: "¿para cuándo un traslado de puteros?".
Vaya, pues si gracias a Voluntad, reapareció El Duende, una alegría encontraros a los dos por aquí, en la red. Hasta pronto.
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