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lunes, septiembre 04, 2006

¿ME ESTÁS OYENDO INÚTIL?


Cuando Paquita llegó al barrio, y con la contraseña "¿me estás oyendo inútil?", se acabaron las chulerías de los machitos trasnochados de la cuadra.

Francisca Viveros Barradas, o Paquita la del Barrio como la conocemos todas y todos, nacida en un pueblo de Veracruz, cantante de corridos y rancheras, para quien le guste este estilo y para quien no también, porque lo que importa en Paquita son sus letras.

Paquita es como si fuera mi madre. Con su aspecto de mujerona "echa pa´lante" termina con sus letras y su voz con el macho más pintao del barrio (entiéndase como tal al machista-autoritario de turno). No hay despecho ni desamor que se le resista. Desde el inicio de su carrera comprometida con los valores de la igualdad entre mujeres y hombres. ¡Quién lo diría en una música tan de "machos" como la mejicana!. Pero ahí está ella para ser la excepción que confirma la regla. Y qué manera de romper la regla. Ha dado voz a las ansias de igualdad de las mujeres latinoamericas, y a las españolas que la conocimos posteriormente, a través de canciones que reivindican el derecho de las mujeres a tomar la iniciativa como "Invitame a pecar", "Pierdeme el respeto"... o canciones que defiende la dignidad en casos de infidelidad compulsiva y que culturalmente la mujer debía soportar como "Tres veces te engañé", "borraté", "La Chancla", "me saludas a la tuya"... y algunas que dejan al machito de turno a la altura del betún como "Taco placero" o "Pobre pistolita". Otras describen el profundo dolor universal del desamor, el despecho, la infidelidad, porque nadie tiene una voluntad férrea las 24 horas del día "No más por tú culpa", "lámpara sin luz"...

Dice Paquita que los hombres no la pretenden porque se acercan para comentarla que les "tira" mucho y a mi no me extraña que ciertos hombres piensen esto, porque como dice el dicho cuando la persona sabia apunta a la luna, el idiota, o como diría Paquita, el inútil, mira el dedo. Las canciones de Paquita van contra el machismo, se encuentran entre la dignidad, el dolor y el humor. Son buenas para cualquier persona que ha sufrido por amor, por imposiciones religiosas o culturales y que se han sentido fuertes para afrontar la situación o se han sentido impotentes.

Como me dijo una vez el funcionario de una piscina pública, "lo que me he ahorrado en psicólogos contándotelo todo". Pues sí, lo que me he ahorrado yo cantando con Paquita, así que, gracias Paquita porque el dolor del desamor y las afrentas contigo son menos y no te preocupes porque no te pretendan ciertos hombres. Los que merecen la pena cuando señalas la luna no miran tu dedo. Ven la luna contigo.

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