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martes, abril 13, 2010

ESTO ES DE PINGA QUERIDOS/AS AMIGUITOS/AS


Hace años, Armando Calderón, conocido como el hombre de las mil voces, presentaba en Cuba la comedia silente. Al programa que comenzaba siempre con su eterna entrada: "buenos días queridos amiguitos, abuelitos y papaitos", le precedía la emisión de sesiones de cine mudo, dobladas espontáneamente por el presentador, que debía su apodo por hacer todas y cada una de las voces de los personajes.

Un día, bien porque según dicen las malas lenguas; existía una alta concentración de ron en sangre o según otros/as; por el ardor apasionado de la improvisación, Armando Calderón soltó risueñamente en medio de una de sus trepidantes improvisaciones: "esto es de pinga queridos amiguitos". Aunque tiempo después fue reestablecido de su empleo en el programa, estuvo un tiempo apartado de la televisión cubana, a modo de sanción, por haber pronunciado la susodicha palabra en un programa infantil. Ya ven, parece que en algunas partes la televisión es un elemento educativo, en el que no cabe cualquier cosa, por mucha audiencia que tenga.

Cuento esto, porque personalmente nunca me ha gustado mucho la televisión. Cuando vivía sola ni siquiera tenía e incluso cuando hacía algunas reuniones con amistades para seguir acontecimientos como los electorales, le pedía un televisor portátil a una inestimable amiga de esta asociación. Este empecinamiento antitelevisivo se debe a la irritación que me produce la programación de la televisión en España y que según va transcurriendo el tiempo va en aumento.

Verán hace unos días trascendía a los medios de comunicación la noticia de una adolescente que , al parecer, había asesinado a una compañera de su instituto. Como cada vez que sale a la luz un caso de estas características, tenemos que escuchar las mismas sandeces sobre: a) rebajar la edad penal (de manera que cada vez que se cometa un delito de estas características rebajaremos unos años más y echen ustedes cuentas, por esta regla de tres, lo que vamos a tardar en encarcelas a criaturas de 5 años) y b) las penas de muerte.

Violencia en los delitos y violencia como respuesta social, en forma de endurecimiento de las penas, para combatir este fenómeno. Sin embargo, no escucho a nadie hablar sobre el origen de estas conductas violentas, ni preguntarse si no es un comportamiento que estamos avalando desde la misma sociedad y pedir su erradicación.

Les pongo el ejemplo de la televisión que vemos en España. ¿Se han dado cuenta cuales son las últimas tendencias, los programas de máxima audiencia, los personajes más populares.? Invito a que hagamos una reflexión al respecto: talk shows, reality shows y programas de cotilleos, copan la programación y las audiencias. En ellos, se hacen populares personajes, que no tienen en la mayoría de los casos, ni un mínimo de cultura general, ni de sentido común, ni de educación o decoro. Eso sí, opinan de chorradas sin ningún tipo de trascendencia con una vehemencia sorprendente y la gente les aplaude a rabiar como si hubieran dicho algo importante o estuvieran trabajando con sus opiniones en beneficio de un mejoramiento para la sociedad.

Tanto en unos programas, como en los otros, se fomenta la competitividad salvaje, la violencia verbal y las peleas de gallos. La discusión la vence, no quien hace una reflexión sensata que normalmente es ridiculizada, si no quien dice la barbaridad más hiriente a grito pelado. Incluso los presentadores/as de estos programas, en muchas ocasiones no buscan la resolución de los conflictos de manera dialogada y civilizada, sino que azuzan para que se generen nuevas peleas que mantengan la audiencia. Se dan incluso paradojas en las que personajes que se hacen populares por presumir de ser excelentes madres y padres, dan con su actitud y ejemplo, un aprendizaje violento a sus hijas/os sobre la manera en que se deben resolver las situaciones problemáticas que nos surgen a lo largo de nuestra vidas.

Con esta televisión que afianza la resolución de los conflictos personales y sociales de manera violenta, con las imágenes tradicionales que dan sobre los roles de las mujeres y los hombres y estos personajes como muestra de las preferencias sociales, llámenme pesimista, pero el futuro descrito en la película idiocracia, no está tan lejos como pensamos. De pinga queridos/as amiguitos/as.