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miércoles, julio 28, 2010

RED IGUALDAD



Hace más de un año iniciamos el proyecto Red Igualdad. Ahora hemos hecho una remodelación completa de la página.

Pásate. http://www.redigualdad.com/

viernes, julio 02, 2010

La eliminación del Instituto de la Mujer de CLM, ¿un hecho indiferente para la Igualdad?

Con la experiencia y autoridad que me otorga el compromiso y activismo que mantengo en la defensa de los derechos de las mujeres durante más de tres décadas en diferentes ámbitos (el movimiento asociativo, el trabajo profesional y el ejercicio de la política), trataré de transmitir la importancia que conlleva para el avance de las mujeres el que se creen y se mantengan los Institutos de la Mujer como estructura de trabajo estable en el tiempo.

En los países nórdicos como Noruega, Suecia, Dinamarca y Finlandia se pusieron en marcha décadas antes que en España, estructuras gubernamentales en diferentes niveles que desarrollarían un trabajo muy positivo para la igualdad de mujeres y hombres. Resultó un referente para el movimiento feminista de España y también, en los primeros años de democracia, para el gobierno socialista.

En los citados países, estos organismos se mantienen y amplían sus áreas de acción a pesar de las conquistas, ya que desmontar las discriminaciones históricas sufridas por las mujeres y además estar vigilantes ante las respuestas de los sectores más reaccionarios encantados de frenar los avances, es un trabajo que requiere un gran interés, un gran compromiso y por supuesto, constancia por parte de los gobiernos y de todas las instituciones que los promueven.

En Castilla-La Mancha se puso en marcha hace dos décadas (1989) el organismo de Igualdad, creándose una dirección General de la Mujer en la Consejería de Cultura, que en 1991 pasó a Bienestar Social con un rango de Viceconsejeria de la Mujer durante cinco años.

Pasada una década, en 2002 se aprobó la Ley 22/ 2002/ 21 IX de creación del Instituto de la Mujer de Castilla la Mancha adscrito a Presidencia. Se recibió con gran satisfacción, pues ello suponía dar un salto cualitativo para el desarrollo de las políticas de igualdad, asumiéndose el mandato de la Plataforma de Acción aprobada en la IV Conferencia Mundial de la Mujer (Pekín 1995), que recuerda que “los mecanismos institucionales creados, con frecuencia, ocupan un lugar marginal en las estructuras nacionales y regionales de los gobiernos, que carecen de un mandato claro y de personal y recursos suficientes, así como de apoyo de los dirigentes políticos del país”. Y recomienda varias medidas, entre otras: “crear o fortalecer mecanismos nacionales y otros órganos gubernamentales y velar por que la responsabilidad de las cuestiones relacionadas con el adelanto de la mujer recaiga en las esferas más altas de gobierno que sea posible”

Durante estos veinte años, Castilla-La Mancha ha sido en diversas ocasiones un referente para España, y en los últimos años para países de la Unión Europea, por la apuesta valiente de sus acciones y el avance de las mujeres de nuestra Región.

En la actualidad, la estructura del Instituto de la Mujer ha permitido que las políticas de igualdad impulsadas, estén siendo implementadas en las diferentes Consejerías: Diseño de compromiso de acción en todas las áreas del Gobierno (hoja de ruta); Proyecto de Ley de Igualdad; Impulso de los Estudios de Género en la Universidad; Presupuestos con enfoque de género; Plan de igualdad para empleados y empleadas públicas; Escuela de Pensamiento Feminista, entre otras.

Después de conocer que en la reciente reestructuración del Gobierno Regional debido a la crisis económica, se incluye la eliminación del Instituto de la Mujer, que queda como una Dirección General dentro de una Consejería sectorial (Empleo Igualdad y Juventud) compruebo que tal cambio no supone ahorro económico, pues se mantiene el mismo número de responsables políticas (la Directora General y las cinco representantes provinciales).

Una vez más quiero expresar que en mis años de responsabilidad política como primera Directora General de la Mujer, Viceconsejera de la Mujer y Diputada en las Cortes Regionales, he sentido siempre el compromiso, el aliento y la complicidad de los máximos responsables del Gobierno de Castilla-La Mancha para desarrollar una tarea que es compleja y no siempre bien comprendida por algunos sectores de nuestra sociedad.

Por eso creo firmemente que el Instituto de la Mujer se creó con la convicción de su necesidad, entre otras, la de consolidar los avances y conseguir nuevos logros de manera más rápida para las mujeres de nuestra Región.

Es precisamente por lo que, en estos momentos, coincidiendo con muchas castellano-manchegas, tengo sentimientos de tristeza y me hago algunas preguntas para las que no encuentro respuestas convincentes.
Si apenas hay reducción económica, ¿por qué este retroceso a los inicios del trabajo efectivo en políticas de Igualdad que convierte a Castilla-La Mancha en la primera Comunidad que elimina esta estructura?

¿De verdad piensa alguien que tendrá la misma eficacia en la continuidad del trabajo por la Igualdad entre hombres y mujeres una Dirección General ubicada en una Consejería cuando las condiciones sociales han cambiado?
Si firmemente se defiende esto ¿qué sentido tuvo entonces el compromiso de la creación del Instituto?

No quiero pensar que la decisión obedece a un gesto político hacia el electorado conservador que como bien sabemos, viene reclamando la supresión del Ministerio de Igualdad, ignorando y pretendiendo descalificar un Ministerio que supone una gran conquista en la lucha de las mujeres.

Dado que el gobierno Regional tiene que aprobar un proyecto de Ley que derogue la Ley por la que se creó el Instituto de la Mujer, me pregunto ¿Estamos a tiempo de rectificar?

Charo Tapia Aragonés. 1ª Directora General de la Mujer (1989-91) Viceconsejera de la Mujer (1991-95).

Para firmar este manifiesto: http://www.petitiononline.com/mujerclm/petition-sign.html

lunes, mayo 24, 2010

Causas y consecuencias de la violencia doméstica y de género

Entender las causas y consecuencias de la violencia doméstica y de género en una sociedad como la que nos encontramos en la actualidad, patriarcal y con un alto grado de tolerancia del ejercicio de la violencia como solución a las problemáticas surgidas en su seno, no está exenta de dificultad.

Si bien en los últimos años se ha conseguido una cierta concienciación social sobre la no culpabilización de la víctima en los actos de violencia de género y doméstica, todavía existe un gran desconocimiento sobre las causas que la generan o los efectos que pueden manifestarse sobre la salud física o psicológica. En muchos casos, esta falta de conocimiento se ha visto sustituido por mitos del imaginario popular, ampliamente dañinos para la ayuda a las víctimas y el análisis de un problema tan complejo.

Partiendo del punto de que, en la actualidad, la mayor parte de la sociedad ha situado a víctima y maltratador/a, en sus correspondientes lugares, todavía tenemos como asignatura pendiente dar un segundo paso: entender que abandonar una situación de malos tratos continuados no es una tarea tan sencilla como pueda parecer a simple vista. Es necesario advertir que la violencia doméstica y de género, no es una situación que se produzca de manera fortuita, ni aislada, sin causas ni consecuencias. Por consiguiente, no basta con el deseo de la persona de no ser maltratada o la voluntad de escapar de ella. Al paso dado por la sociedad de deslegitimar este tipo de violencia, se ha de sumar la compresión a la pregunta que nos hacemos cuando apoyamos a una persona y sin embargo, no es capaz de liberarse de esta situación, esto es, ¿por qué se soportan los malostratos?. Este es un punto de inflexión para reflexionar sobre las causas que la producen y como afectan a la capacidad de respuesta de quien la sufre.

En general la violencia ha sido legitimada por nuestra sociedad como respuesta a la resolución de ciertos conflictos. Dependiendo de las generaciones, en mayor o menor medida, se nos ha socializado con valores de permisividad hacia ella, como por ejemplo, su utilización dentro del seno de una familia claramente jerarquizada.

Además la cultura, de manera contundente en ocasiones y otras de forma más sibilina, ha dejado claro cual es el espacio que deben ocupar las mujeres y los hombres, situándolos dentro de los roles de masculinidad y feminidad. Cual es el lugar que ocupa dentro de la jerarquía cada uno y la autorización de utilizar métodos violentos para imponerse y relacionarse, dependiendo del escalafón que ocupemos dentro de esa jerarquía.

Aquí nacen algunas de las causas más significativas que desencadenan la violencia de género y doméstica. Jerarquización de sexos y miembros de la familia y legitimidad para utilizar la violencia.
El origen cultural de las causas, se ha visto reforzado durante años por las instituciones que nos representan o sustentan nuestro sistema social y en las que incluso todavía a día de hoy, se continúan utilizando patrones autoritarios y sexistas. Instituciones como las religiosas, educativas, la justicia o los medios de comunicación.

Sobre esta última, los medios, a nadie se nos escapa como inclusive en los últimos años hemos asistido a una ofensiva de utilización de la violencia (verbal, física, etc..) o el sexismo para generar audiencia. Talk shows, reality shows o programas de prensa rosa se han afirmado como programas de máxima audiencia aplaudiendo y fomentando conductas violentas y sexistas.

Todos estos comportamientos, culturales e institucionales, van sumando a las variables de cada individuo el aprendizaje de la desvalorización de los roles asignados a las mujeres y el de la resolución de diferencias de manera violenta.

Instituciones como la escuela, con el salto a la opinión pública de los casos por bullying, también nos dan una muestra de su ineficacia para frenar la violencia, y transmitir unos valores que comprendan; la autoestima, la asertividad, el respeto mutuo o los recursos para exponer nuestras emociones. En los casos de violencia de género y doméstica que observamos en nuestro entorno se pueden perfilar, que esta falta de valores y habilidades, serán parte de los desencadenantes de la violencia. Junto a estas carencias, encontramos en los agresores a hombres con una acentuada ideología patriarcal, con modelos tradicionales hombre-mujer muy marcados, que no le permiten una flexibilidad en sus relaciones de pareja o familiares. Este encorsetamiento en su rol le genera, además, un aislamiento emocional, es decir, no se permite expresar sus sentimientos o frustraciones y va creándose una tensión emocional. Esa tensión va siendo aumentada por la inflexibilidad en los roles, que no le permite tolerar, ni tolerase el incumplimiento de los mismos.

En algunos casos hombres y mujeres que han sufrido maltrato, a diferentes escalas, durante su infancia, han aprendido que la solución a las desavenencias es el uso de la fuerza. Esto ha contribuido, por tanto, a tener una baja autoestima y a reaccionar de manera violenta ante los acontecimientos conflictivos o con alta tolerancia al maltrato, según el caso.

Como señalábamos anteriormente, la cultura y las instituciones en la que se desarrolla la socialización de cada persona tiene un gran peso específico y una gran responsabilidad como modelo causante de la violencia doméstica y de género. Por eso, podemos comprobar que la educación que recibimos no fomenta las relaciones reciprocas, el reconocimiento de la autonomía de lo otra persona y el entendimiento de una relación como una sucesión de acuerdos entre personas libres. Al contrario, fomentan las relaciones asimétricas, que pondrán después a las mujeres en posición de víctimas y a los hombres en la de agresores.

Esa socialización que señala a la mujer la necesidad de ser una eterna cuidadora y una auténtica especialista en relaciones humanas, termina marcando muchas de las causas por las que la mujer soportará la violencia de género. La convicción de que no debe vivir para sí misma, sino para los demás, porque de lo contrario sería una mala esposa, madre e incluso mujer, le lleva en muchos casos a “sacrificarse”. Bajo este prisma, las mujeres aceptan mitos como el amor romántico o que aguantar este tipo de situaciones es mejor para sus hijos/as, que privarles de una vida junto a un padre.

A este conjunto de situaciones a priori como la aceptación del papel de cuidadoras, guardianas de la familia y el matrimonio, la subordinación al sexo masculino, el maltrato sufrido durante la infancia o la desigualdad económica, se van sumando los sentimientos de culpa por no ejercer “adecuadamente” su rol.

Apuntar que estas creencias iniciales, añadidas a los sentimientos de culpa se están desarrollando dentro de un marco de violencia, con todas las consecuencias que conllevan y que repercuten de forma circular sobre las causas por las que se soportan los malostratos, generando causas nuevas.

Entramos aquí en las consecuencias que estos malostratos producen, empezando por algunas, que no por evidentes son visualizadas habitualmente. Es el caso de la dificultad de abandonar la situación de violencia, e incluso de reconocerla como tal.

Cuando observamos en nuestra cotidianidad una situación de violencia, no somos conscientes de la dificultad de la persona que la sufre, para poder abandonar esa espiral violenta. No alcanzamos a percibir el debilitamiento psicológico por la sucesión reiterada de los ciclos violentos o dependencias como la económica.

Conocer en estos casos los procesos patológicos de adaptación de la mujer maltratada como la indefensión aprendida, la pérdida de control o la baja respuesta conceptual, son claves para comprender algunas de las graves consecuencias que ha producido en la psicología de la persona los episodios de violencia continuada y como ha afectado esto a su capacidad de defensa y respuesta.

Desde los capítulos más drásticos de utilización de la fuerza física para infringir violencia o abusos sexuales, a los más sutiles desarrollados a través de la violencia psicológica mediante la intimidación, el insultos, las amenazas o la triangulación, todo forma parte de un ciclo de acumulación de tensión, explosión de la violencia y luna de miel, que genera en las víctimas estados de confusión, depresiones, disociación, aislamiento, resentimiento de la salud física y auténticos cuadros psiquiátricos graves que pueden manifestarse en su punto más álgido en el suicidio o en el intento de llevarlo a cabo.

Ante la complejidad del fenómeno, debido en parte, a lo arraigado de los orígenes de las causas que lo propician en nuestra sociedad, debemos partir de una base de conocimiento y reflexión para comprender la magnitud del trauma personal y la tragedia humana que supone, sin entrar en planteamientos simplistas.

El Informe Mundial sobre Violencia Salud de la OMS en 2002 señalaba que: “la violencia de género es la primera causa de pérdida de vida entre las mujeres de 15 a 44 años, por encima de las guerras, los accidentes de tráfico o los distintos tipos de cáncer”. Este dato nos puede dar una visión de la dimensión de un problema, que tiene en la cultura patriarcal una de sus principales causas. Entender la necesidad que tenemos como sociedad de revisar patrones culturales como el androcentrismo, los roles de masculinidad y feminidad, las formas autoritarias de relacionarnos con los/as demás o los modelos de resolución de los conflictos con violencia, es entender la necesidad de una sociedad que vaya disminuyendo cada vez más los actos de violencias incipientes, y especialmente los de violencias tan graves, tanto por su número, como por su efecto, como la violencia doméstica y de género.

Vislumbramos de esta forma que si la mayoría de los hombres que maltratan no sufren patologías, quizás sea la sociedad la que esté enferma y necesite un cambio.



martes, mayo 11, 2010

ELEMENTOS BÁSICOS DE UN LOCAL DE ENSAYO



Sin ser yo una experta decoradora de interiores, ni muchísimo menos, apelo al buen gusto y a la consideración.

Cuando era más joven, quería ser música. Aprendía a tocar la guitarra porque no tenía dinero para comprarme una batería, que era mi verdadera pasión, hasta que uno de mis cumpleaños llegó, mi chico entonces, con una batería de segunda mano.

A partir de aquel día, nadie me ha hecho un regalo que me haya hecho tanta ilusión. Todo han sido perfumes, pulseras, algún libro. Sin desmerecer el esfuerzo y la atención de quienes posteriormente me han brindado sus atenciones, debo decir que atesoro aquel momento con gran cariño.

Él era músico también, como una de mis mejores amigas por aquellos tiempos. Con estas circunstancias, pueden imaginar la cantidad de locales de ensayo que visité por aquella época. Fue entonces cuando descubrí, que un local donde ensaya un grupo requiere de unos elementos básicos y aparentemente imprencindibles: instrumentos, revistas musicales, cerveza, pedales de guitarras, una caja con un buen puñado de baquetas, ventilador o estufa (dependiendo del periodo estacional), toallas (sobre todo para quien toca la batería), un reguero sin fin de cosas esparcidas por todas partes y posters de mujeres desnudas.

La relación terminó de manera tan amistosa como impetuosa y no volví al local a por la batería nunca más. Tampoco volví a tocar instrumento alguno o a pisar ningún local de ensayo.

Hace poco tuve la ocasión de hacer una visita virtual al lugar donde ensayan algunos grupos de Madrid y me di cuenta de que nada había cambiado. Ahí seguían todos los elementos básicos del local de ensayo. Me han asaltado los mismos pensamientos que tenía entonces: ¿es necesario tener colgados postes de mujeres desnudas?. ¿La heterosexualidad tiene que estar reñida con el buen gusto?, ¿qué pretende demostrar quien los cuelga?, ¿no piensan en que cuando una mujer entra y los ve se siente incomodada?. Les voy a dar la respuesta de un hombre con una historia paralela.

Hace unos años, estaba sentada en mi puesto de trabajo cuando llegó otro compañero con un montón de calendarios de mujeres desnudas repartiendo a todo ser viviente del sexo masculino,. Todos aceptaron de buena gana la idea de colocarlo en sus despachos. Todos, excepto uno. Su respuesta fue contundente: ni un despacho de trabajo es un lugar adecuado y además es un gesto cutre y casposo. Lo dejó seco oiga.

A veces, una piensa que no todo está perdido.

martes, abril 13, 2010

ESTO ES DE PINGA QUERIDOS/AS AMIGUITOS/AS


Hace años, Armando Calderón, conocido como el hombre de las mil voces, presentaba en Cuba la comedia silente. Al programa que comenzaba siempre con su eterna entrada: "buenos días queridos amiguitos, abuelitos y papaitos", le precedía la emisión de sesiones de cine mudo, dobladas espontáneamente por el presentador, que debía su apodo por hacer todas y cada una de las voces de los personajes.

Un día, bien porque según dicen las malas lenguas; existía una alta concentración de ron en sangre o según otros/as; por el ardor apasionado de la improvisación, Armando Calderón soltó risueñamente en medio de una de sus trepidantes improvisaciones: "esto es de pinga queridos amiguitos". Aunque tiempo después fue reestablecido de su empleo en el programa, estuvo un tiempo apartado de la televisión cubana, a modo de sanción, por haber pronunciado la susodicha palabra en un programa infantil. Ya ven, parece que en algunas partes la televisión es un elemento educativo, en el que no cabe cualquier cosa, por mucha audiencia que tenga.

Cuento esto, porque personalmente nunca me ha gustado mucho la televisión. Cuando vivía sola ni siquiera tenía e incluso cuando hacía algunas reuniones con amistades para seguir acontecimientos como los electorales, le pedía un televisor portátil a una inestimable amiga de esta asociación. Este empecinamiento antitelevisivo se debe a la irritación que me produce la programación de la televisión en España y que según va transcurriendo el tiempo va en aumento.

Verán hace unos días trascendía a los medios de comunicación la noticia de una adolescente que , al parecer, había asesinado a una compañera de su instituto. Como cada vez que sale a la luz un caso de estas características, tenemos que escuchar las mismas sandeces sobre: a) rebajar la edad penal (de manera que cada vez que se cometa un delito de estas características rebajaremos unos años más y echen ustedes cuentas, por esta regla de tres, lo que vamos a tardar en encarcelas a criaturas de 5 años) y b) las penas de muerte.

Violencia en los delitos y violencia como respuesta social, en forma de endurecimiento de las penas, para combatir este fenómeno. Sin embargo, no escucho a nadie hablar sobre el origen de estas conductas violentas, ni preguntarse si no es un comportamiento que estamos avalando desde la misma sociedad y pedir su erradicación.

Les pongo el ejemplo de la televisión que vemos en España. ¿Se han dado cuenta cuales son las últimas tendencias, los programas de máxima audiencia, los personajes más populares.? Invito a que hagamos una reflexión al respecto: talk shows, reality shows y programas de cotilleos, copan la programación y las audiencias. En ellos, se hacen populares personajes, que no tienen en la mayoría de los casos, ni un mínimo de cultura general, ni de sentido común, ni de educación o decoro. Eso sí, opinan de chorradas sin ningún tipo de trascendencia con una vehemencia sorprendente y la gente les aplaude a rabiar como si hubieran dicho algo importante o estuvieran trabajando con sus opiniones en beneficio de un mejoramiento para la sociedad.

Tanto en unos programas, como en los otros, se fomenta la competitividad salvaje, la violencia verbal y las peleas de gallos. La discusión la vence, no quien hace una reflexión sensata que normalmente es ridiculizada, si no quien dice la barbaridad más hiriente a grito pelado. Incluso los presentadores/as de estos programas, en muchas ocasiones no buscan la resolución de los conflictos de manera dialogada y civilizada, sino que azuzan para que se generen nuevas peleas que mantengan la audiencia. Se dan incluso paradojas en las que personajes que se hacen populares por presumir de ser excelentes madres y padres, dan con su actitud y ejemplo, un aprendizaje violento a sus hijas/os sobre la manera en que se deben resolver las situaciones problemáticas que nos surgen a lo largo de nuestra vidas.

Con esta televisión que afianza la resolución de los conflictos personales y sociales de manera violenta, con las imágenes tradicionales que dan sobre los roles de las mujeres y los hombres y estos personajes como muestra de las preferencias sociales, llámenme pesimista, pero el futuro descrito en la película idiocracia, no está tan lejos como pensamos. De pinga queridos/as amiguitos/as.