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miércoles, junio 13, 2007

EN CASA DEL HERRERO/A, CUCHILLO DE PALO

Había un tiempo en que ir a la consulta médica, al ambulatorio o al hospital, era entrar como en otra dimensión, otro espacio...¿No habéis comentado nunca eso de “huele a hospital”? ¿No recordáis a la mama acunando a su hijo/a y pidiéndote silencio? Todo eso ha pasado a la historia. La verdad es que el hecho de que la consulta ya parezca más un bar, un mercado o cualquier otro espacio público es hasta bueno, por eso de que si estás aburrida mientras esperas a que te toque la vez, te puedes entretener escuchando las historietas (in personam o via movil) del que tienes al lado : ya sabeis, males, requetemales y males peores que te hacen replantearte el irte a tu casa a tomarte un vasito de leche con miel en vez de quedarte a esperar que te receten clamoxil. Es también un momento idóneo para ponerte al día de los nuevos politonos, tonos y melodías, por que aparte de que los móviles no tienen la opción de “silencio” (el cartel se cayó y nadie volvió a colgarlo), que momento más idóneo que la espera para decidir la melodía que le vas a poner a tu movil?!!! Pero sobretodo, no lo dudo, es el mejor momento para deprimirte al oír al “currante/a”, a la cuidadora, al personal laboral, etc, quejarse de lo mal que funciona la sanidad pública madrileña y a la par confesar haber votado a Esperanza Aguirre.
En fin, lo que comentaba, pasable.
Ahora bien, ¿es pasable que un centro médico, supuesto lugar donde debería reinar la limpieza, la pulcritud, los antivirus y la desinfección, tengan unos sanitarios más desatendidos que los servicios móviles que ponen en las fiestas a las 5 de la mañana?? Increíble, pero cierto. Suelo sucio, falta de papel higiénico, puertas sin cerrojos y sin picaportes y olores no muy agradables. Pasen y vean el dinero que se invierte desde la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid en mejorar o mantener en buenas condiciones nuestra sanidad pública.

5 comentarios:

El Duende dijo...

Bueno, has metido el dedo en una de las llagas. La verdad es que uno va pocas veces al médico, por fortuna. Pero las veces que he tenido que ir al ambulatorio de referencia han sido porque realmente uno se ha encontrado mal. Mal de verdad, es decir que no lo apetece que la gente esté en un ambulatorio como si fuera el mercado de la plaza. Me refiero sobre todo a esos "locos bajitos" (como decía Serrat)... no puedo con esto. En varias ocasiones he querido denunciar esta situación. Dónde están esos carteles que había en los ambulatorios cuando uno era pequeño, de la enfermera con cofia y cara amable que se llevaba el dedo a los labios indicando SILENCIO??? Porque yo me acuerdo perfectamente los cosquetazos de mi madre cuando íbamos al médico y me movia de mi sitio... "esto no es el parque", me decía la pobre. Y uno, pues ahí calladito porque era el médico y había gente enferma que necesita tranquiliadad hasta que sean atendidos.
Pues nada, ahora nuestros hijos/as... campan a sus anchas por el suelo de los ambulatorios. Quizás por eso la Espe no invierte en limpieza... pa qué, que se lleven la mierda del suelo puesta en la ropa los/as puñeteros/as niños/as.

azhelem dijo...

Decís eso porque aún no has visitado un baño de Hospital Público de Buenos Aires. Eso sí es repugnancia. Todo el sistema sanitario está muy descuidado. Por eso los niños nacen en los sanatorios financiados por el Opus Dei.

Vaya país el mio!

azhelem dijo...

Decís eso porque aún no has visitado un baño de Hospital Público de Buenos Aires. Eso sí es repugnancia. Todo el sistema sanitario está muy descuidado. Por eso los niños nacen en los sanatorios financiados por el Opus Dei.

Vaya país el mio!

Expediente X dijo...

Pues fijate tu has ido a tocar el ultimo Expediente X que planteo en mi blog, "¿Cuantas dimensiones existen?" al decir al principio del todo que "Habia un tiempo en que ir a la consulta medica,al ambulatorio o al hospital,era como entrar en otra dimension," cual dimension, la numero X, je, je.
Un saludo desde esta "dimension virtual".

Voluntad dijo...

Azhelem guapetona, un día te tengo que contar mi aventura en el servicio sanitario bonaerense. Ay qué malita me puse en plenas vacaciones...